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Este artículo fue publicado originalmente en el número
de Enero-Febrero 2008 del periódico Defensor de los Niños,
publicado por Action Alliance for Children.
Educación y Atención Temprana --
Promoviendo Un Comportamiento Positivo
“Necesito su ayuda”
Los maestros pueden conquistar la cooperación de los padres dirigiéndose a ellos como expertos en sus propios hijos
Por Cecelia Leong
Traducción al castellano: Lucrecia Miranda
Las maestras de Luke en el Centro Infantil de Fairfax-San Anselmo no podían entender por qué un niño de cuatro años lloraba todos los días hasta que su madre explicó, a través de un traductor, que Luke estaba asustado por los cuentos y decorados de Halloween, en especial, por las máscaras de terror.
Así, las maestras y los padres comenzaron a trabajar en equipo. En la escuela las maestras tranquilizaron a Luke diciéndole que los monstruos no eran verdaderos. En casa, la madre de Luke lo animaba a dibujar cuando él se sentía asustado y luego le ayudaba a cambiar el dibujo para hacer de una máscara de terror una máscara graciosa, por ejemplo. El padre de Luke lo llevó a una tienda de disfraces y le mostró que las máscaras no eran verdaderas. Las maestras y los padres siguieron consultándose unos a otros hasta que finalmente el llanto de Luke desapareció.
Los educadores de infancia temprana necesitan relaciones de colaboración con los padres para resolver cuestiones de comportamiento. Sin embargo, hablar con los padres sobre comportamientos problemáticos requiere oficio y un cuidado especial, dice Nataliya Gamburg, directora del Centro de Desarrollo Infantil de Skyline College en Pacífica. Para empezar, aconseja, “no diga ‘hay algo que me preocupa’, sino ‘necesito su ayuda’”.
Acuda a los padres
Es importante resistir la tentación de juzgar a los padres, dice la directora Louise Piper, del Centro de Desarrollo Infantil Mary Meta Lazarus del College de San Mateo. Piper recuerda las diferencias culturales entre su personal y la madre de Joseph, madre soltera inmigrante de un niño de cinco años, que trabajaba y estudiaba.
Las maestras oyeron que la madre decía a sus niños: “Su trabajo es ir a la escuela, para que nuestra familia esté mejor en el futuro”. Para Joseph, de cuatro años de edad, eso significaba permanecer en el centro nueve horas y media por día, cinco días por semana, obviamente descontento. “Él no hablaba ni participaba”, recuerda Piper. “¡A veces incluso cerraba los ojos como si no quisiera creer que estaba allí!” La madre de Joseph sólo le decía que no tenía que llorar.
En vez de juzgar a esta madre, Piper decidió que la primera prioridad era que el personal construyera una relación con ella en su propio idioma. La maestra Maggie Lam, que habla cantonés con fluidez, buscó ocasiones para charlar con la mamá de Joseph. Lam entendió el valor que tenía para la madre el sacrificarse por la familia. Además, al escucharla hablar en cantonés vio que las palabras de la madre no sonaban duras sino reconfortantes: “Joseph, no tienes por qué llorar porque la gente de allí se preocupa por tí”.
Piper y Lam eran conscientes de que Joseph observaba cómo la confianza y el respeto entre los adultos crecía. Después de cuatro meses, cuenta Lam, una mañana Joseph llegó y comenzó a contarle lo que había hecho la noche anterior “como si tuviéramos una conversación cada día”.
Entienda cuál es la situación en el hogar del niño
A veces el comportamiento negativo de un niño proviene de tensiones en casa. Donna Rafanello—del City College de Long Beach—recuerda a Christian, de cinco años, que rutinariamente se enfrentaba a sus maestras. Se negaba a regresar a clase cuando se había acabado el tiempo de jugar fuera. Cuando las maestras le pedían que participara en las actividades él se escapaba y se escondía.
Finalmente [las maestras] se reunieron con la madre de Christian y se enteraron que sus padres estaban pasando por una separación que involucraba estrés financiero y muchísimos gritos. “Él no era provocador”, entendió Rafanello, [sino que] “estaba asustado. El comportamiento de Christian era su modo de decir ‘estoy abrumado; necesito un lugar seguro para esconderme’”.
Con aquel entendimiento, dice Rafanello, “le concedimos tiempo y le ofrecimos empatía: ‘Parece que ahora necesitas estar solo’. Después de una semana, tras haber cambiado nuestra táctica, él me miró como diciendo: ‘Tú me ves, tú me conoces, por lo que ahora ya no tengo que pelearme contigo’”.
Procure más información
Algunas veces entender el comportamiento de un niño requiere investigación. En una ocasión, una maestra consultó a Rafanello sobre una niña de tres años que se masturbaba continuamente. Ellas estaban preocupadas: ¿podría éste ser un caso de abuso sexual? En vez de llegar a conclusiones precipitadas, Rafanello llamó a un pediatra que dijo que podía haber una variedad de motivos, incluyendo una simple irritación del área.
Cuando Rafanello se reunió con los padres de la niña, concluyeron que el jabón en el baño de espuma de la niña le causaba irritación. “A veces nos sentimos incómodos hablando con los padres, especialmente sobre temas sexuales”, dice Rafanello. Ella aconseja a las maestras que “afronten su incomodidad, aprendan lo que es normal en niños de esta edad, (y) practiquen en voz alta para que puedan hablar francamente con los padres”.
Aborde las diferencias culturales con respeto
Gamburg recuerda a una madre inmigrante que estaba preocupada porque su hijo jugaba con ropa de niñas: “¡A él le gustaba de verdad un vestido rosa que había en el vestidor!”
Gamburg tranquilizó a la mamá: “Es normal”, pero se daba cuenta de que aún le molestaba. “Desde el punto de vista del desarrollo es normal”, dice Gamburg, “pero culturalmente no es normal”. Gamburg decidió respetar la cultura de la mamá aunque ella discrepara. “Recordé al niño: ‘Tu mamá no quiere que te pongas eso’”.
“Parte de tu responsabilidad”, comenta Kathryn In-grum, directora del Centro de Desarrollo Infantil de Grossmont College, “es no alejar a los padres de sus niños y crear conflictos en casa”.
Discrepe con empatía
Incluso en los casos en que las maestras no compartan los puntos de vista de los padres, el respeto y la empatía son importantes, dice Rafanello. Ella recuerda que al principio de su carrera tuvo [como estudiante] a un niño de tres años que parecía aterrorizado cuando tuvo un ‘accidente’ antes de ir al baño. Descubrió que el padre golpeaba al niño con un cinturón cada vez que tenía ese problema.
Rafanello se enfrentó al padre: “¡Usted no puede hacer eso!”, y le habló sobre el daño que eso le haría. ¿El resultado? El padre estaba tan enojado que sacó a su niño del programa y amenazó a Rafanello. Finalmente, Rafanello tuvo que conseguir una orden judicial para mantenerlo alejado.
Rafanello ahora lamenta: “Nunca me paré a decir ‘me doy cuenta de lo frustrante que ha de ser traer un juego extra de ropa cada día’ o ‘debe ser difícil ver que niños más pequeños lo hacen bien’. Ojalá hubiera dicho que ‘golpear no funciona, pero aquí hay algunas cosas que podrían hacerlo’”.
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Trabajar junto a los padres
- Establezca una relación amistosa desde el principio.
- Invite a los padres a que visiten [el centro] y observen al niño.
- Describa el comportamiento del niño objetivamente y sin emitir juicio, basándose en una observación cuidadosa.
- Si un padre reacciona negativamente, no lo tome personalmente.
- Solicite la perspectiva, consejo y ayuda de los padres.
- Acepte que está bien que existan diferencias.
- Muestre empatía con los objetivos de los padres [por ejemplo, mejor comportamiento] aun cuando usted no esté de acuerdo con sus métodos.
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Para aprender más
- Parent Services Project, 415-454-1870, www.parentservices.org Stronger Together, Apoyo Familiar y Educación en La Primera Infancia. Un plan de estudio ahora disponible en español.
- From Parents to Partners: Building a Family-centered Early Childhood Program (De padres a socios: Construyendo un programa de infancia temprana basado en la familia), Janis Keyser, Redleaf Press, $29.95, www.redleafpress.org. También puede comprar ejemplares de segunda mano a través de www.abebooks.com. El libro está en inglés, pero algunos capítulos estarán disponibles en español en el futuro.
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Agradecemos a United Way del Área de la Bahía y a la Fundación David B. Gold por su apoyo a esta serie.
www.uwba.org
www.goldfoundation.org

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