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In English: Raising kids: “Upset in a way that’s way overblown” |
Este artículo fue publicado originalmente en el número de Enero-Febrero 2008 del periódico Defensor de los Niños, publicado por Action Alliance for Children. Criando a los niños“Me hace enojar de forma desproporcionada”Los padres reflexionan sobre su infancia para aprender a manejar los desafíos que les plantean sus hijosPor Eve PearlmanTraducción al castellano: Lucrecia MirandaCuando Sam comenzó el preescolar de pequeño, era “realmente brusco con los otros niños”, recuerda su mamá, Kimberly Rosenblum. Avergonzada y confundida por su comportamiento, conducía a casa desde el Preescolar Cooperativo de Sunset en San Francisco diciéndole una y otra vez que lo que él estaba haciendo no era correcto. Procuró usar todo tipo de estrategias, pero nada funcionaba. El preescolar tenía que mantener a un adulto con él para que no hiciera daño a los otros niños. Luego, Rosenblum comenzó a asistir a la clases de formación para padres de Hand in Hand, las cuales ayudan a los padres a manejar el comportamiento difícil—y fortalecer los vínculos con sus pequeños—reflexionando sobre su propia infancia. “Aprendí a darme cuenta cuándo me pongo de mal genio”Durante el curso de formación “ví que con todo lo que había intentado sólo estaba acumulando sentimientos negativos”, dice Rosenblum. “(Pero) cuando lo quiero de la mejor manera que soy capaz y lo trato con respeto yo recibo lo mismo”. Al cabo de unas pocas semanas el comportamiento de Sam comenzó a cambiar. “Aprendí [a darme cuenta] cuándo me pongo de mal genio”, dice. “Realmente me molesta (cuando mis niños se ponen demasiado dependientes). Me encuentro a mí misma pensando: ‘Tienes que aprender a arreglártelas solo, porque eso es lo que tuve que hacer yo’”. Hablar de ésto con otros padres le ayuda a ser más comprensiva con sus niños, agrega. “Cuando realmente no hay un tigre saliendo de la jaula”, dice la terapeuta Lauren Culp, “pero tenemos una reacción descomunal, es [nuestra propia] experiencia personal que nos está afectando. Puede ser que no tenga nada que ver con el niño que tenemos enfrente de nosotros”. “Cuando un padre dice: ‘Mi papá me pegaba y yo no quiero pegarle a mis niños”, añade Culp, “habrá [instancias de] desafío en los que esa persona se verá tentada de pegarle a su hijo”. Pero los padres pueden desarrollar estrategias para evitar reaccionar de forma desmedida, como tomar un momento para calmarse o usar un brazalete elástico que les ofrezca un lugar donde poner las manos”. Acuérdese de cuando era un niño“Les enseñamos a los padres a reflexionar sobre su propia infancia [para que] puedan tomar mejores decisiones con sus niños”, dice Patty Wipfler de Hand in Hand. “Estamos intentando ayudar a la gente a que se ponga en contacto con esos ‘lugares’ dolorosos [de la infancia] que bloquean el camino para poder ayudar a su hijo”. Wipfler propone que los padres hagan preguntas para la reflexión que les permitan recordar su propia niñez (ver Preguntas para la reflexión de Hand in Hand). Varios clientes en el Centro de Desarrollo Infantil de Chinatown fueron educados con castigos corporales, dice la directora del programa Nancy Lim-Yee, y batallan para educar a sus propios hijos de otra manera. En consecuencia, algunos padres de niños pequeños tienen muchísimas dificultades para establecer límites, dice. “Nosotros respetamos su historia personal y em-pezamos por allí. Exploramos cómo nuestras experiencias [como niños] contribuyen a nuestra [manera de] ser padres”. “Trato de dar un paso atrás”“Mi hijo tiene tendencia a la depresión y a la ansiedad”, dice Mitzi Liotta, madre de dos niños en Santa Mónica. Después de un día difícil, [su hijo] le dijo que “ojalá estuviese muerto. Me costó no meterme y ‘arreglarlo’ (mi papá era de los que lo arreglan todo); en cambio lo dejé hablar, llorar, exteriorizar su frustración. Dejo que mis hijos puedan expresar lo que sienten [porque cuando era niña] yo estaba desesperada [por encontrar a] alguien con quien hablar de las emociones”. “Hago un esfuerzo por no irritarme cuando lleva demasiado tiempo salir de casa en la mañana”, dice. “Puedo sentir cómo sube la tensión. Trato de dar un paso atrás, respirar y preguntarme: ¿‘esto es importante, realmente’? La respuesta es siempre no”. “Centrada en hacer lo mejor que puedo”Dawn Nakano, madre de tres niños en San Francisco, dice que el curso de Hand in Hand la ayudó a darse cuenta de que, a veces, el comportamiento de sus niños “me hace enojar de forma desproporcionada. Estas cosas tienen que ver con la forma en que me criaron”. Ella se esfuerza por mantener su casa ordenada porque cuando crecía la de sus padres estaba desorganizada, dice, y notó que reaccionaba de manera exagerada cuando sus niños eran desordenados. “Ahora reconozco que cuando llego al punto de decir: ‘¡¿Cómo puedes estar haciéndome esto?!’… ellos realmente no lo hacen [contra mí]”. Ella trata de controlar sus emociones, dice, “centrándome en hacer lo mejor que puedo, en hacer lo correcto por mis hijos”, añade. “Ya no tengo más ese estrés inmediato”Cuando la hija de Teresa Kelleher Zepeda, Sofía, tenía un año, armaba enormes berrinches. “Yo estaba desesperada” y abrumada, recuerda. Las clases para padres de Hand in Hand sobre rabietas infantiles “me ayudaron a comprender que mi hija no tenía rabietas porque era mala, sino porque tenía que manejar muchas emociones”, dice. “En mi familia, los niños hacen lo que se les dice”, cuenta Zepeda. “De repente, estaba esta persona que no seguía las reglas y me estaba volviendo loca”. Cuando Sofía lanzaba la comida fuera de su silla para comer, “me estresaba tanto. Mi marido me decía: ‘¿Por qué tanto problema?’ Lo único que quería era gritarle [a la niña]”, recuerda. Zepeda recordó que cuando ella era niña “si derramábamos algo (y) mi padre estaba de mal humor era muy probable que recibiéramos un grito o una bofetada”. Hacer esta conexión la ayudó a mantener la calma con su hija. “Ya no tengo más ese estrés inmediato. Puedo recordar que lo que ella está haciendo es normal”. “Te da espacio para actuar de forma diferente”Wipfler recomienda encontrar un grupo de apoyo para padres en el que pueda hablar de las experiencias de su infancia. “Te permite sentirte más humana y te da un poco de espacio para actuar de forma diferente”, dice Wipfler. “Permite a los padres recordar que sus niños son buenos y que todos cometemos errores”.
Preguntas para la reflexión de Hand in Hand
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