Este artículo fue publicado originalmente en el número de Mayo-Junio 2000 del periódico Children's Advocate, publicado por Action Alliance for Children. Children's Advocate publicará a partir de ahora y de forma ocasional algunos artículos en español. Puede leer este artículo también en inglés: "Parent leadership training programs help immigrant parents become leaders in their children's schools."
Cuando las autoridades de John Muir Middle School en Los Angeles firmaron las previsiones del presupuesto en marzo pasado, asignaron dinero para nuevos marcadores, proyectores y televisores para las aulas.
Pero un grupo de padres, en su mayoría inmigrantes, dijo: "¡No tan de prisa!"
La escuela, en la que la mitad de los maestros contaba con menos de un año de experiencia, estaba acosada por problemas de falta de disciplina. John Muir, determinaron los padres, necesitaba más entrenamiento para sus maestros, mejorar el nivel de lectura de los estudiantes, y una mayor interacción entre padres y profesores no más aparatos de video.
"Querían que con el presupuesto se formara a los maestros para interactuar con los jóvenes y los padres", dijo Alex Caputo-Pearl, maestro de John Muir en South Central Los Angeles.
"Ejercieron presión ante la administracion para que lo haga, y lo consiguieron".
La movida fue un gran triunfo para los padres, muchos de los cuales se habían visto intimidados por largo tiempo frente a un complicado sistema escolar en una tierra extraña.
Integrado en su mayoría por inmigrantes hispanoparlantes de México, el grupo de padres de John Muir es parte de Parents for Unity (en español, Padres por la Unidad), un programa educativo de liderazgo para padres que quieren ser activistas para mejorar la escuela de sus hijos.
"Hacemos que la comunidad se involucre y se haga consciente de su papel en la educación pública", explica Gabriel Medel, organizador comunitario y capacitador que trabaja como voluntario en el programa. "Implica mucho más que saber simplemente que tu hijo no está haciendo su tarea", agrega.
Frustrados por los altos índices de deserción escolar de estudiantes de habla hispana en las escuelas de Los Angeles, Parents for Unity lanzó su programa en 1996 para promover la reforma educativa a través de la participación comunitaria. Subvencionadas por fondos de las fundaciones Edward W. Hazen Foundation y Liberty Hill Foundation, las clases se imparten semanalmente en bibliotecas públicas locales y ayuntamientos.
El programa enseña a padres inmigrantes que su capacitación es esencial para transformar las escuelas. Habida cuenta que son los padres quienes mejor conocen y más quieren a sus hijos, y quienes mejor entienden la cultura de éstos, su contribución es esencial para desarrollar un programa educativo que realmente funcione para los estudiantes. Las clases ayudan a los padres a penetrar en el sistema escolar. Asimismo, el programa refuerza el pensamiento crítico y el activismo comunitario.
"Para mí era difícil participar y expresar opiniones sobre la educación de mi hijo", admite Esperanza Cárdenas, 46, originaria de México. "Venimos de países en los que creemos que las escuelas les enseñan de todo a nuestros hijos, y donde no hay mucha participación de los padres".
"La confianza (de los padres inmigrantes) ha ido aumentando, y ahora caminan por la escuela como si fuera suya", dice Caputo-Pearl.
En otras escuelas de Los Angeles, desde 1989, la organización Mexican American Legal Defense and Educational Fund (MALDEF) ha estado impartiendo un curso similar mediante el Programa de Liderazgo para Padres.
El programa de MALDEF dura 18 semanas y está dividido en dos partes. "En la primera fase los padres realizan un curso de entrenamiento en liderazgo, en el cual aprenden sobre la estructura escolar", dice la capacitadora del programa de MALDEF Claudia Monterrosa. "En la segunda fase aprenden a trabajar en grupos, acceder a los medios de comunicación y escribir comunicados de prensa".
La validez del programa, dice Monterrosa, radica en el profundo desarrollo personal que acontece en los padres. "Las clases me han enseñado cómo dejar de tener miedo cuando hablo con los maestros y los funcionarios de la escuela", dice Margarita Bautista, quien asiste al Programa de Liderazgo para Padres de MALDEF.
"Ha tenido como resultado una habilitación maravillosa entre nuestros padres hispanos", asegura Rita Flynn, directora de la escuela Norwood Elementary School, también en South Central.
A pesar de evidencia abrumadora de que la participación de los padres mejora los logros académicos de los estudiantes, programas como Parents for Unity y el Programa de Liderazgo para Padres de MALDEF son la excepción. Muchos padres aún no se sienten cómodos en las escuelas, especialmente donde existen diferencias culturales entre ellos y el personal de la escuela. La mayoría de los programas dirigidos a aumentar la participación de los padres se centran en enseñarles cómo ayudar a sus propios hijos.
Parents for Unity y MALDEF son poco comunes porque enseñan a los padres a abogar por y ganar cambios en toda la escuela, así como mejoras en el propio desempeño de sus hijos. Los padres aprenden que "tienen el derecho la obligaciónde buscar lo mejor para sus hijos", tal como lo pusiera la investigadora Deborah Johnson en una evaluación del año 1999 del programa de MALDEF.
Los padres que han pasado por estos programas de entrenamiento se reúnen a menudo con directores y maestros; algunos dirigen centros de padres en las escuelas. En Norwood School, padres entrenados por MALDEF se encuentran trabajando en tres proyectos: el desarrollo de una nueva política de disciplina, una encuesta de profesores para evaluar la enseñanza de matemática y lectura, y el desarrollo de una estrategia para involucrar más padres. Muchos padres graduados en los programas también asumen un papel más activo en la propia educación de sus hijos.
Para muchos padres, los beneficios de los programas de liderazgo para padres han trascendido la escuela de sus hijos. Algunos padres son hoy miembros del consejo de educación en las escuelas de la ciudad de Los Nietos, en el condado de Los Angeles. Otros han conseguido su diploma GED o ingresado en la universidad, y han llevado la experiencia de su liderazgo recién descubierto a otras áreas de la comunidad.
"Me ha ayudado como madre, ser humano, con mi marido", afirma la egresada de Parents for Unity Monserrat Galván, originaria de México. "Aprendes a comunicarte. Ahora le estoy enseñando lo mismo a otros padres".
Otro padre graduado del programa está dedicado a la convocatoria comunitaria para la Coalición por la Justicia Educativa (Coalition for Educational Justice, en ingles), la cual está presionando al Distrito Escolar Unificado de Los Angeles para que acabe con la práctica de utilizar exámenes estandarizados de alto riesgo para determinar la promoción o retención de estudiantes.
"Me hice más consciente de lo que está ocurriendo en mi comunidad", dice Cárdenas. "Ahora soy parte de un grupo de la comunidad que se reúne mensualmente con nuestro departamento local de policía".
Norwood School planéa publicar un libro sobre los padres inmigrantes que han utilizado los recursos de la escuela para transformar sus vidas, dice Flynn. "Estoy impresionada por lo que nos han dado, una vez brindada la oportunidad".
En los programas de liderazgo impartidos por Parents for Unity y MALDEF en Los Angeles, los padres aprenden:
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