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In English: "She started it!" |
Este artículo fue publicado originalmente en el número de Julio-Agosto 2002 del periódico Children's Advocate, publicado por Action Alliance for Children. "¡Ella empezó primero!"Padres y educadores comparten consejos sobre cómo calmar rivalidad entre hermanosPor Claudia MillerTraducción al castellano: Lucrecia MirandaEn el mejor de los días, los hijos pueden mantener a sus padres contentos compartiendo sus juguetes, trabajando en equipo para limpiar su cuarto, cuidándose mutuamente en el parque. En el peor de los días, los niños parecen estár a punto de comenzar una guerra sobre quién ocupa el asiento delantero, quién se queda con el trozo de pastel más grande, o quién es el favorito de mamá. "Algunas veces, los padres sienten que si sus hijos no se llevan como mejores amigos, es que no están haciendo algo bien", dice Jeff Anderson, director de servicios de pacientes externos en el Centro Infantil Sierra Vista de Modesto. La rivalidad entre hermanos es normal, e incluso puede ser saludable para el desarrollo de los niños. Las relaciones entre hermanos proveen "una gran oportunidad para que los niños aprendan a resolver problemas en un entorno de amor incondicional", dice Glo Wellman, educadora de padres en el California Parenting Institute (Instituto de Educación Parental de California) de Santa Rosa. Mientras que no existe una respuesta fácil para lidiar con las peleas entre hermanos, padres y especialistas en desarrollo infantil sugieren lo siguiente: Cuando llegue un nuevo hermanito, asegúrese de incluir al hermano mayor lo más que pueda. Si bien un nuevo bebé mantiene a los padres ocupados y casi sin dormir, existen formas de hacer que su hijo no se sienta hecho a un lado. Los padres deben tratar de evitar decir cosas tales como: "Estoy con el bebé ahora. No te puedo ayudar", de acuerdo al libro Sibling Preparation Guidebook* de Mary Jane DeWolf-Smith, directora del Centro Familiar A.P.P.L.E en San Rafael. En cambio, pueden decir: "Tengo que darle de comer al bebé ahora. Ven a leer conmigo", o también "tengo que cambiar al bebé, ven a mostrarme tu dibujo". Encuentre algo especial para celebrar con cada uno de los niños individualmente. Claudia Burgoz, maestra asociada de Head Start en el condado de Monterey, tiene cuatro hijos y uno de adopción temporal viviendo con ella. El mayor tiene 12 años y el más pequeño apenas tres meses. Hace unos meses, fue la primera comunión del mayor de los niños y Burgoz y su marido planearon una cena especial sólo para él. "Tengo suerte de tener una gran 'comunidad' de parientes y amigos que nos ayudan cuando queremos hacer algo especial con alguno de los niños", dice. "La próxima semana estaré presente en la fiesta del jardín de niños de mi pequeño de cinco años." Ofrezca respuestas positivas para frases como "la odio" o "lo quieres más que a mí". En primer lugar, sugiere Wellman, le digo a los padres que no se lo tomen personalmente, por su propio bien y el de los niños. Para responder a "lo odio", apunta, "digo: 'Sí, yo sé que estás muy enojado ahora'. Luego pase a otra cosa y lidie con aquello que los hizo enojar. Cuando los niños dicen: 'la quieres más a ella', dígales: 'te quiero tal como eres, te trato distinto porque tus necesidades son distintas'. La mayoría de los niños no escuchan respuestas como éstas lo suficiente, por lo que hay que repetirlo más de una vez". Intente pasar algo de tiempo a solas con cada niño, aunque sean diez minutos. Anderson relata que una de sus clientas tenía tres hijas que competían constantemente, cada una de ellas quejándose de que la otra era "la favorita de mamá". La madre decidió pasar un poquito de tiempo todos los días con cada una de ellas por separado, lo cual terminó con buena parte de las peleas. La atención individualizada "puede ser tan simple como escuchar que les ocurrió en la escuela ese día", dice Halfrid Nelson, gerente de relaciones públicas en la Red de Servicios Infantiles del condado de Fresno. "Esos pequeños momentos ayudan al niño a sentirse más seguro" y menos amenazado por sus hermanos. No espere demasiado de su hijo mayor, o demasiado poco del más pequeño. Si bien agregar responsabilidades adicionales es válido, dice Nelson, los padres necesitan recordar que el niño mayor es sólo un niño. Del mismo modo, algunos padres esperan demasiado poco del más pequeño. "Apenas tengan la edad suficiente, los niños tienen que entender que las reglas son para todos en la familia por igual", afirma Wellman. No intervenga enseguida. Deje que sus hijos resuelvan sus propios problemas. Diferentes padres tienen distintos estándares para decidir cuando involucrarse. Para algunos, que se empujen de vez en cuando está bien. Para otros, cualquier tipo de fuerza física está prohibida. Donde quiera que sea que los padres decidan marcar la raya, "tienen que observar a sus hijos y conocerlos lo suficiente para entender cuando la acción está llegando al punto en el que deben intervenir", dice Wellman. Cuando se involucre, mantenga una actitud positiva. Los padres deben intentar permanecer fuera de argumentos tales como: "él comenzó, ella comenzó". En vez de tratar de averiguar de quién es la culpa, Anderson dice que los padres pueden ayudar sugiriéndoles que se separen. "Algunos de nuestros padres han tenido éxito con esto, ya que los niños generalmente recapacitan y dejan de pelearse. Incluso cuando aún se encuentren discutiendo, la mayoría de los niños prefieren jugar juntos a jugar solos", explica. Si entra a un cuarto donde los niños estén peleándose, Wellman sugiere: "Asegúrese de no decir cosas tales como: 'A ver, ¿qué está pasando aquí?' Eso los pone en evidencia y usted queda atrapado en el medio. Mejor, le sugerimos decir: 'Ésto no suena nada bien. ¿Necesitan que les ayude a resolver ésto, o pueden hacerlo solos?'" Si su ayuda es requerida, actúe como moderador y no como juez, aconseja Wellman. "Yo intentaría ayudar a cada uno de ellos individualmente para que expresen qué es lo que les está frustrando. Luego, le preguntaría a cada uno: '¿Qué necesitas en este momento para sentirte mejor?'" En momentos de calma, incúlqueles valores. Cuando no haya peleas de por medio, los padres deben crear un ambiente de amor y respeto, agrega Wellman, y enseñarles a compartir, tomar turnos y resolver sus conflictos. Luego, "cuando mis niños se están peleando puedo decirles: 'Oigan chicos, ésto no suena para nada respetuoso. Necesitan encontrar otra manera de expresarse'. Los niños deben aprender a usar frases como: 'No me gusta eso' o 'Estoy enojado'. No está bien dejarlos pelear cuando haya crueldad de por medio". No fuerce disculpas o abrazos. Es importante para los padres validar los sentimientos de sus hijos. "Dígales: 'es válido que estés enojado con tu hermano. Pero no está bien que le pegues'", dice Anderson, quien agrega que abrazos o disculpas forzadas pueden provocar mayor resentimiento. Por otro lado, afirma que no tiene nada de malo alentar a los niños a pedir disculpas, o ayudar al niño lastimado acariciándole la espalda o reconfortándolo.
*Nota de la traductora: el título de la guía hace referencia a la preparación psicológica de los niños ante la llegada de un nuevo hermanito. |
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