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Este artículo fue publicado originalmente en el número
de Julio-Agosto 2004 del periódico Children's Advocate,
publicado por Action Alliance for Children.
Instantánea de la comunidad
Campaña en L.A. consigue
comida más sana
para las escuelas
Por Suzette Anderson
Traducción al castellano: Lucrecia Miranda
Arely Herrera, una mamá de Los Ángeles, dice que se unió a la campaña
por una comida más sana en las escuelas cuando se dio cuenta de que éstas
"estaban vendiendo la salud de nuestros hijos" al proveerles fácil accesso
a "comida basura". Así, Herrera se unió a la Coalición por una Comida
Escolar Sana (HSFC, según sus iniciales en inglés), cuya campaña de tres
años se apuntara una victoria el 1º de julio.
A partir de este mes, estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Los
Ángeles (LAUSD, en inglés) podrán contar con aperitivos más saludables,
así como con una selección de ensaladas y otros cambios dispuestos por
la Moción para la Prevención de la Obesidad del distrito.
La miembro del
Consejo Escolar Marlene Canter dice que los altos
porcentajes actuales de obesidad infantil hacen que esta medida sea especialmente
importante, "ya que ésta es la primera generación de niños que [podría
llegar] a morir más jóven que sus padres por problemas de salud que pueden
prevenirse".
Empuje para la acción
HSFC, un grupo de base formado
por padres, maestros, funcionarios escolares y maestros, surgió con la
ayuda del Centro para la Alimentación y la Justicia de Occidental College.
El Centro había creado una serie de exitosos proyectos de nutrición en
algunas escuelas, dice la directora de campaña Francesca De La Rosa, pero
sabía que no podía mejorar la nutrición a nivel de todo el distrito sin
una campaña de base "para empujar realmente al
LAUSD a actuar".
De La Rosa otorga crédito por el éxito
de la campaña a los "padres-preparados y agresivos-de barrios de bajos
ingresos, primordialmente hispano-parlantes".
Educando a los líderes para la acción
El primer paso para los participantes
fue recibir educación sobre nutrición. La promotora de jóvenes
Marli García dice que aprendió cosas que no había visto en su clase de
salud en la escuela. ¡"Nunca pensé que estaba metiendo tanta
azúcar [y] sal en mi cuerpo!", exclama.
Para Herrera, el entrenamiento en nutrición "me ayudó
a asistir a mi marido para que cuidara su colesterol". En cuanto
a ella, comenzó a servir platos tales como
una mezcla de vegetales sobre arroz. Ahora sus niños comen vegetales "sin
quejarse, porque no se dan cuenta de que lo están comiendo".
Promoción comunitaria
Los padres de HSFC comenzaron a hacer campaña por una
comida más sana
en las escuelas de sus niños encuestando a "otros padres que estaban esperando
recoger a sus niños [en la escuela]", dice Herrera. Luego HSFC hizo presentaciones
en eventos ante padres y maestros de la escuela. Su primer objetivo, dice
De La Rosa, era crear una "fuerte base de poder constituida por padres,
estudiantes y funcionarios".
Campaña creativa
Los grupos de padres y estudiantes se reunieron privadamente
con funcionarios y miembros del
consejo escolar. También hablaron en reuniones del consejo, presentaron peticiones
y enviaron regalos a los miembros del
consejo tales como potes de
azúcar, botellas de vitaminas y canastas de fruta orgánica antes de que
éstos participaran en votaciones clave.
Cuando los funcionarios argumentaron que la comida de
la escuela ya estaba bien, dice García, HSFC dio a probar comida de la
cafetería a los miembros del
consejo escolar.
Cuando los funcionarios de las escuelas
dudaban que los niños fueran a comer frutas, HSFC llevó una tentadora
variedad de frutas cortadas a las cafeterías de la escuela. "Los
niños se lanzaron sobre las frutas", reporta Herrera.
Temor financiero
"Al centro de las preocupaciones [del distrito escolar]
se encontraba en realidad la salud versus la economía", explica Canter.
Las escuelas obtienen comisiones de hasta un 36 por ciento sobre la venta
de sodas, dice, comparado a un 15 por ciento proveniente de la venta de
bebidas más saludables. Pero las escuelas aún pueden obtener algo de dinero
por la venta de comidas, dice la miembro del
consejo escolar Julie Korenstein, "creando un mercado para comidas más
saludables". Los niños comprarán comidas más sanas,
dice, porque "no habrá otras opciones". Cuando
la escuela Venice High sustituyó comidas más sanas por comida basura,
reporta Korenstein, la venta de comidas bajó, si bien luego volvió a subir.
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