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In English: "You can't
help it if you're mad" |
Este artículo fue publicado originalmente en el número
de Septiembre-Octubre 2004 del periódico Children's Advocate,
publicado por Action Alliance for Children.
"No puedes evitar estar enojado"
Consejos para ayudar a los niños a dominar su enojo
Por Claudia Miller
Traducción al castellano: Lucrecia Miranda
Cuando escuchan que se quedan sin helado, tres hermanos reaccionan de
muy diferente manera: una de ellos se enoja y le pega a su hermano; el
otro grita "¡te odio!"; el tercero patalea, golpea puertas
y tira sus ju-guetes.
Si bien el enojo es una emoción humana básica, muchos adultos
no saben bien cómo enseñ-arle a los niños a manejarla.
Expertos en la crianza de niños ofrecen consejos para ayudarles
a aprender herramientas para controlar su enojo.
Reconozca el enojo de su hijo
Hágale saber a sus hijos que está bien sentirse enojado
algunas veces y que no tienen que tener miedo de su enojo, dice Madeline
Meyer Riley, terapeuta familiar y de parejas en Oakland. "No puedes
evitar estar enojado, pero puedes influenciar lo que haces al respecto",
agrega.
Algunas veces, sólo con decirles "puedo ver que estás
muy enojado" puede disipar la situación de enojo, dice Stacy
Kaiser, madre de dos niños en edad escolar y terapeuta familiar
y de parejas en Van Nuys. "Con mis hijos, darles un abrazo o tocarlos
apenas suele terminar con sus sentimientos de enojo, y a menudo estallan
en lágrimas", agrega. Los adultos han de pensar también
si el cansancio o el apetito pueden estar empeorando las cosas.
Detenga el comportamiento inapropiado
Detenga a sus niños cuando estén pegándole a otros,
gritando, tirando juguetes, golpeando puertas o haciendo cualquier cosa
que su familia o guardería no permita.
Muchos expertos en la crianza de niños sugieren usar un momento
de descanso o separar a los niños que se están peleando.
"Dígale al niño: 'necesitas un rato para calmarte;
podemos hablar del asunto en un par de minutos cuando estés listo
para hablar", dice Laura Parra, trabajora médica social en
la Clínica Familiar de Venice.
Por otro lado, Patty Wipfler de Parenting Leadership Institute
(Instituto para el Liderazgo Parental) aconseja a los padres que permanezcan
junto a sus niños cuando éstos estén enojados. "No
comience a pelear con ellos", dice; "simplemente esté
allí". Una vez, cuando su hijo se enojó por un helado
en un negocio, "se puso a llorar y a patalear en el carrito; me decía
una y otra vez que yo era una mala mamá", cuenta. Wipfler
se fue del negocio y se sentó con su hijo. Cuando el niño
le dijo que ella no lo quería, ella respondió calmadamente:
"me da pena que pienses eso, pero hoy no voy a comprarte ese gran
helado". Al final, dice, [el niño] "volvió a ser
una persona razonable otra vez. Sé que era muy importante que me
quedara con él y que lo escuchara en ese momento".
Ayude a los niños a manejar sus sentimientos de enojo
Los niños más pequeños tal vez no puedan decirle
por qué están enojados, dice Parra. "Su manera de comunicarse
es su comportamiento. Usted puede ayudarles dándoles las palabras
que necesitan usar, como por ejemplo: 'estoy muy enojada porque sólo
puedo comer una galleta'". Pronto el niño aprenderá
a usar esas palabras en vez de "te odio" o "eres mala",
agrega.
También puede enseñarle a los niños a contar hasta
diez antes de decir cosas hirientes, o a inspirar profundamente, o a escribir
lo que sienten en un diario. Puede pedirle a los más pequeños
que dibujen "lo enojados que están", dice Meyer Riley.
Aliente a los niños que están "atascados" en su
mal humor a que salgan a correr afuera por un rato, o que le peguen a
una almohada, salten por diez minutos, jueguen con pasta de moldear o
a que caminen enojados por todo su cuarto durante unos minutos.
Cuando todo está calmo, enséñeles cómo resolver
problemas
"Es prácticamente imposible hacer ningún tipo de progreso
hablando con alguien que está furioso", dice Stacy Kaiser,
de Friends of the Family (Amigos de la Familia) en Van Nuys. "Cuando
mis dos hijas se enojan una con la otra a causa de la televisión
les digo que el televisor se apaga hasta que se calmen", dice. "En
ese momento hablamos sobre el problema. El televisor permanece apagado
hasta que aclaremos las cosas".
"En general los niños necesitan ayuda para pensar en soluciones",
dice Germán Walteros, coordinador de primera intervención
en el Instituto Familiar de la Raza de San Francisco. "[Pero] si
un padre o maestro acepta los sentimientos de enojo [del niño]
y le provee algunas alternativas, el niño se siente en control",
agrega. Por ejemplo, un niño puede querer todos los marcadores
de color verde. El maestro puede decirle que mientras otro niño
usa el color verde él puede usar tres marcadores rojos o esperar
hasta que el verde esté disponible.
Los adultos pueden ayudar a los niños más grandes para
que encuentren maneras de compartir y tomar turnos con sus hermanos y
compañeros de juego. "Después de mil veces los niños
aprenden que con ataques de capricho, o pegando o a los empujones no consiguen
nada y que sólo les causa más problemas", dice Walteros.
Diferentes familias enseñarán [a sus hijos] de diferente
manera, agrega. "La cultura cumple un rol en cómo las familias
crían a sus hijos; la gente tiene que tener en cuenta su propia
historia y circumstancias familiares, y aplicar el consejo de los expertos
con las modificaciones que correspondan".
Comportamiento ejemplar
Con frecuencia los niños aprenden a manejar su enojo, desilusión
o frustración observando cómo los padres, proveedores de
cuidado infantil y maestros reaccionan cuando éstos están
enojados. Los padres pueden proveer un buen modelo de cómo manejar
el enojo usando proposiciones con el pronombre "yo", en vez
de ponerse a gritar; por ejemplo: [Yo] "estoy enojado de que le hayas
pegado a tu hermano", o [yo] "estoy realmente frustrado de que
se haya volcado el jugo".
Si un padre o un maestro pierden la calma, pueden decirle al niño
que el haber gritado fue un error, y que la próxima vez, en cambio,
van a tratar de contar hasta diez para calmarse o de dar una vuelta por
ahí.
Busque ayuda cuando sea necesario
Los expertos aconsejan que los padres han de considerar hablar con un
profesional-tal como un terapeuta, consejero religioso o maestro-si se
sienten muy enojados cuando su hijo se enoja, o si el niño muestra
una respuesta muy inapropiada frente al enojo, quiere hacerse daño,
le falta empatía (cuando el niño es mayor), o no muestra
remordimiento alguno. "Si el problema continúa con el padre
o con el niño puede ser útil hablar con alguien fuera de
la familia", dice Kaiser.
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Recursos
Para padres:
- Angry Child: Regaining Control When Your Child is Out of Control
("El Niño Enojado: Retomando el control cuando su hijo está
fuera de control"), por Tim Murphy, ofrece consejos sobre cómo
ayudar a los niños a dominar su enojo. $13.50 (en inglés).
- Recursos para padres, Parenting Leadership Institute (en inglés),
en Internet en www.parentleaders.org/articles.html
- Get Your Angries Out ("Saca tu enojo hacia afuera"),
de Talk, Trust, and Feel Therapeutics, cuenta con información
sobre cómo manejar el enojo destinada
a padres, maestros y niños en www.angriesout.com (en inglés)
Para niños:
- When Sophie Gets Angry-Really, Really Angry ("Cuando
Sophie se pone enojada, muy muy enojada"), por Molly Bang
(en inglés y español)
- I Am So Angry, I Could Scream ("Estoy tan enojado que
podría gritar"), por Laura Fox (en inglés)
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